Me levanto como todos los días al sonar el despertador el cual marca el inicio de la rutina diaria; es increíble como la rutina se va adoptando aun en contra de la voluntad de uno mismo, entonces me levanto de la cama y tomo un baño para despertarme y reanimar mi cuerpo después de una noche que se me hizo efímera, cepillo mis dientes y bajo a tomar el desayuno y ahí esta, tan resplandeciente como cada mañana, preparándome el desayuno, justo lo mismo de siempre por que sabe que eso me gusta mucho.

Una vez en la mesa y con el desayuno listo empieza una charla matutina sobre que será del día; trabajo, comida, trabajo y volver a casa, ella me cuenta un poco sobre los pendientes en la casa, los niños, los gastos y me dice lo difícil que es mantener limpia una casa tan grande como esta después de que los niños jueguen todo el día. Indudablemente los lujos cuestan.

Salgo al trabajo y veo mi bonito carro deportivo listo, como siempre, para llevarme sin ni un problema a mí trabajo, así que me subo lo enciendo y me voy, como cada mañana, al trabajo.

Una vez ahí empieza la segunda parte de mi día; juntas, atender llamadas y hacer mi trabajo, es aburrido así que no les cuento de que va, aparte quizás los ahuyente de aquí con eso. El jefe exige cuando el ni siquiera tubo la preparación que uno tiene, para el todo es fácil, pero ya sabemos que quejarnos no deja nada bueno así que solo resta sonreír y sacar adelante los pendientes.

Hora de la comida es quizás por mucho la mejor parte del dia, es cuando al fin puedo ver caras desconocidas y entender un poco mas sobre este mundo donde vivo, se habla de todo, pero no de trabajo y mucho menos de la familia o los problemas. El futbol, la televisión, que casi nunca tengo tiempo de ver, y ese tipo de cosas que uno hace esporádicamente son los mejores temas de conversación, ya saben todos tenemos experiencia en eso y mientras menos tiempo dediquemos a esas actividades mas conocedores somos. Una pequeña ojeada al periódico basta para documentarnos y saber todo lo necesario, como dije: Para eso todos somos conocedores. Y agrego: No hace falta una maestría para ello.

Vuelvo al trabajo, no sin antes haber llamado a mi linda esposa para preguntarle como va todo en la casa, los niños, la escuela, el dinero y todo eso que ya saben. Como siempre todo va de maravilla así que puedo regresar feliz al trabajo. Una vez en mi escritorio es hora de sacar lo que quedo pendiente en la mañana y entrar, de vez en cuando, a esas juntas vespertinas que tanto odio, siempre añaden mas trabajo. Espero que pase el día por que al final término antes con la idea de querer irme antes, lamentablemente eso no es posible por que ocupo checar mi salida. Lastima que no soy mi propio jefe.

Ahora si, de vuelta en casa, y a ver ami hermosa familia. La cena esta lista, los niños están limpios y listos para ir a dormir, ya hicieron sus deberes y la casa esta impecablemente limpia y la cena, no esta demás decirlo, esta exquisita. Como siempre la cena es acompañada por una amena platica.

Luego de la cena me doy una ducha para liberar el estrés del día y de ahí a la cama con mi linda esposa. La actividad nocturna termina cuando al fin logro dormir, listo para amanecer al día siguiente con la pila recargada y repetir línea a línea el texto.

Amaneció, es un día X, uno mas del calendario, y esta claro que las decisiones que uno toma día a día forjan la persona que eres, y la persona que forjaste es el retrato de lo que se obtiene y se logra, todo es a base de esfuerzo, sudor y mucha perseverancia, pero nunca esta de mas dejar de soñar en la perfección, en la rutina y en dejarlo ir por un momento. Por un efímero momento.

En ese efímero momento, cuando despierto de ese rutinario sueño me doy cuenta, yo no quiero una perfección tan rutinaria en mi vida, creo que me basta con una linda esposa y un lindo hijo. Y tele por cable claro esta.

Nos leemos.